13/09/2026

¿Qué queda de nosotros cuando nadie nos mira? Mi reseña de "El señor de las moscas"

 Reseña: El señor de las moscas

FICHA TÉCNICA

SINOPSIS

    Un grupo de niños sobreviven a un accidente aéreo en una isla desierta. Solos, libres de supervisión y obligados a valerse por sí mismos, lo que empieza como una aventura idílica degenera en una pesadilla de violencia y barbarie. Divididos entre la civilización racional y el salvajismo tribal, los niños descubrirán lo fácil que es cruzar la línea hacia la brutalidad cuando las reglas de la sociedad dejan de existir.

SOBRE EL AUTOR: WILLIAM GOLDING


OPINIÓN

    Llevaba mucho tiempo queriendo leer este libro, no porque supiera exactamente de qué iba, sino porque es una de esas novelas a la que tantas películas, series e incluso otros libros hacen referencia. Su influencia se puede encontrar en tantos sitios que ya era hora de descubrir qué tiene de especial.
    En un contexto de mundo en guerra, un avión se estrella en una isla desierta y sus únicos supervivientes son los niños. Este planteamiento es sencillo y parece una simple aventura en la que estos pequeños disfrutarán de un paraíso sin adultos (¿Quién no ha soñado con eso de niño alguna vez?): liderados por Ralph, intentan construir refugios, buscar comida y mantener el fuego encendido para facilitar su rescate. Sin embargo, a medida que las semanas pasan y dicho rescate nunca llega, los argumentos de Ralph pierden su fuerza mientras Jack y sus cazadores se adentran cada vez más en un lado salvaje y cruel.

"Es nuestra isla. Es una isla estupenda. Podemos divertirnos muchísimo hasta que los mayores vengan por nosotros."

    "El señor de las moscas" es, por tanto, una alegoría acerca de cualquier sociedad y en sus personajes principales podemos reconocer distintos valores, roles sociales y maneras de convivir en comunidad. Los principales son:
  • Ralph: representa el orden, la civilización, el consenso, la democracia y el intento de mantener unas normas compartidas.
  • Jack: encarna el autoritarismo, el salvajismo y la dominación a través de la fuerza.
  • Piggy; es la lógica, la razón y el pensamiento científico. Es la voz de la cordura y del intelecto.
  • Roger: simboliza la violencia y el sadismo. Cuando desaparecen las consecuencias nace la crueldad que permanecía contenida.
  • Simon: representa la bondad, la empatía y la capacidad de comprender esas verdades que los demás son incapaces de ver (o no quieren ver).

"¿Es que no hay nadie aquí con un poco de sentido común? Tenemos que volver a encender esa hoguera. ¿Nunca piensas en eso, verdad Jack? ¿O es que no quieres que nos rescaten?"

    Sin duda, lo que hace excepcional a esta novela y que me ha encantado es la cantidad de preguntas que deja flotando incluso mucho después de terminarla: ¿Es la maldad una consecuencia de la sociedad o forma parte de la naturaleza humana? ¿Hasta qué punto la civilización contiene nuestros impulsos primitivos? ¿Qué tan frágiles son las normas sociales y el respeto frente a la falta de una autoridad que las sostengan? ¿Puede el miedo colectivo justificar la crueldad? ¿Y cuánto tardamos en renunciar a nuestros principios cuando alguien nos promete protección ante ese miedo?

"¿Qué es lo que somos? ¿Personas? ¿O animales? ¿O salvajes?"

    Con esta historia, Golding parece responder directamente a Rousseau, quien defendía que el ser humano es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que termina corrompiéndolo. En ese pequeño paraíso ocurre precisamente lo contrario: al desaparecer las normas, las responsabilidades y cualquier tipo de autoridad, no surge una libertad idílica, sino la violencia y la crueldad. La civilización pasa a entenderse como un frágil dique que contiene nuestros impulsos más oscuros.

"- Estoy aterrado. De nosotros. Quiero irme a casa. ¡Quiero irme a mi casa!"

    Sin embargo, por encima de todo esto, lo que más me ha impactado no es la violencia en sí (que también y mucho) es el papel que desempeña el miedo. El rumor de que una bestia habita la isla nunca se demuestra pero los niños creen en el de manera irracional. Ese temor termina siendo más poderoso que los hechos y hace que los pequeños dejen de buscar a ese líder racional para seguir al que demuestra ser más fuerte, aunque el precio sea abandonar cualquier principio moral. Golding muestra de manera aterradora cómo el miedo puede hacer que una sociedad entregue voluntariamente su libertad a cambio de una falsa sensación de seguridad.

"Si tienes miedo de alguien le odias, pero no puedes dejar de pensar en él. Te engañas diciéndote que de verdad no es tan malo, pero luego, cuando vuelves a verle… es como el asma, no te deja respirar."

    El único aspecto que no me ha gustado es que, en ocasiones, la novela se me ha hecho repetitiva y excesivamente descriptiva (ya sabéis que las descripciones extensas no son lo mío). Al final, creo que "El señor de las moscas" no es un libro entretenido como para llevártelo a la playa. Es una obra incómoda, densa y simbólica, que nos pide una lectura pausada y que termina dejándote con un nudo en el estómago, sobre todo gracias a esas últimas líneas que te devuelven de golpe a la realidad.

    En definitiva, me ha parecido una obra excelente cuya temática sigue siendo actual. Más de setenta años después, sigue recordándonos que el miedo nubla la razón, que una amenaza (real o imaginaria) puede hacer que una sociedad renuncie poco a poco a sus principios y que no es raro que aparezca alguien dispuesto a ofrecer respuestas simples y señalar a un enemigo. Quizá por eso "El señor de las moscas" sigue siendo una lectura tan necesaria pues nos obliga a preguntarnos cuántas veces, fuera de la ficción y a lo largo de la historia, hemos confundido el peligro con lo desconocido/diferente y hemos acabado entregando el poder a quien gritaba más fuerte. 

"Quizá —dijo con vacilación—, quizá haya una fiera. […] Lo que quiero decir es que… a lo mejor somos nosotros."

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